domingo, 29 de mayo de 2016

Curry de salmón y gambas.

Bastante tiempo sin una entrada nueva. Terminado el examen (creo que todo ha ido genial) vuelvo a retomar las aficiones que dejé aparcadas por culpa del alemán. Un cambio en las características de evaluación pasada la mitad del curso me hizo dejarlo todo en standby. Estudiar por hobby es de esas cosas que puedes asumir sin problema. Pero cuando te matriculas oficialmente y se convierte en obligación ya no gusta tanto.  Evidentemente no estás todo el día estudiando.Sin embargo no te apetece (maldita conciencia) hacer otra cosa distinta. Bueno, ya está. Superado y listo.

La receta de hoy me la pasó mi madre. La cogió de una revista y en cuanto la ví me pareció muy interesante. La he modificado porque , ya de entrada, tenía un fallo en los ingredientes. Y luego porque creía que con un toque más oriental podría ganar mucho. El resultado es , sinceramente, una de las mejores recetas que tengo en mi colección. Tanto si no eres fan del salmón (podrías usar merluza o bonito) verás que es una muy buena forma de reconciliarte con este pescado. Es moderadamente intensa en sabor pero no resulta en absoluto pesada. Ve consiguiendo una buena barra de pan para la salsa que queda. O bien acompáñala con arroz aromático. Todo encaja muy bien con ella. 

Los ingredientes que te paso son para dos personas. 

Ingredientes:
  • Un lomo de salmón de unos 500grs, limpio de espinas.
  • 1/2 kg de gambones frescos.
  • 200grs de tomates cherry.
  • Jengibre fresco.
  • Laurel.
  • Semillas de cilantro y granos de mostaza.
  • Cúrcuma, curry, cominos.
  • Una pizca de pimentón picante.
  • Aceite de oliva y aceite de sésamo (si no tenéis, un poco de aceite de girasol).
  • Salsa de tomate casera.
  • Salsa de soja.
  • Un chorrito de vino blanco.
  • Sal, pimienta.
  • El zumo de medio de limón.
  • Dos dientes de ajo.
  • Una cebolla mediana.
Elaboración:


Picamos la cebolla muy fina.
Pelamos los ajos.
Limpiamos el salmón si hiciese falta. Lo partimos en trozos medianos, de ración.
Pelamos los gambones.
Ponemos a mano el resto de los ingredientes.

Llevamos una sartén grande y honda al fuego. Sin añadir aceite, ponemos en el fondo una cucharadita de cominos y otra de granos de mostaza. Añadimos una hoja de laurel. Dejamos a medio fuego, prestando mucha atención y sin dejar de mover hasta que comiencen a humear y a desprender aromas. 

A continuación ponemos una cucharada grande de aceite de oliva virgen y una pequeña de aceite de sésamo (o de girasol si no tenéis). Movemos las semillas para que se impregnen bien y añadimos la cebolla. Bajamos el fuego.

Mientras tanto, en un mortero majamos los ajos junto con un puñado de sal, una cucharadita de semillas de cilantro y un trozo de jengibre fresco pelado (unos 20grs). Nos empleamos bien hasta obtener una pasta.

Cuando la cebolla comience a dorarse, añadimos la pasta de ajo a la sartén y movemos bien. 

Lavamos y partimos los tomates por la mitad. Añadimos a la sartén y dejamos hacer unos diez minutos a fuego medio. Incorporamos a continuación un poco de pimentón picante, media cucharadita de cúrcuma, media de un buen curry. También una cucharada de salsa de tomate, otra de salsa de soja y un chorrito de vino blanco. Cubrimos el guiso de agua caliente, hasta un dedo por encima. Salpimentamos, tapamos y dejamos hacer unos 20 minutos a fuego lento.

Transcurrido ese tiempo añadimos el salmón y los gambones. Volvemos a tapar y dejamos hacer unos diez minutos más. Vamos moviendo la sartén de vez en cuando. Debe quedar con una salsita ligera. Si quedase demasiado líquida, cocemos sin tapadera unos minutos más. Apartamos del fuego y cubrimos. Dejamos reposar al menos media hora. 

A la hora de servir, calentamos unos cinco minutos al fuego y le añadimos el zumo de limón, agitamos la sartén para integrarlo. Podemos acompañar de arroz aromático, pero queda genial con una buena barra de pan al lado, sin más.


Disfrutadlo!