domingo, 29 de septiembre de 2013

Ojja de nabeul con gambas



FotografíaHoy ya no toca repostería. Aunque estamos dejando el verano siempre apetece una ensalada que de frescura a la mesa.Ésta de hoy la encontré en un libro de recetas tunecinas. Lo más complicado no es la elaboración en sí, sino encontrar los ingredientes. Siempre se puede recurrir a una especia de sabor similar a sabiendas de que el resultado no será el original. Pero hay que probar, quizás investigando encontremos una opción mejor y, en cualquier caso, aprenderemos.

Lo primero fué encontrar harissa, una pasta hecha a base de verdura (tomate, pimiento rojo, ajo) y especias (alcaravea, cilantro, comino, guindillas) muy picante. Después de preguntar aquí y allá no la localicé pero sí encontré la receta. Hay algunas que la hacen exclusivamente con tomate, otros con pimiento asado. Yo opté por la primera versión. He preparado un tarro que se conserva bastante bien en la nevera, siempre que no olvidemos poner una pelicula de aceite de oliva sobre la pasta. Ya la he usado para otros platos (probad la puntita de una cucharilla cuando hagais gambas al ajillo).

Venga, vamos al lío.

Ingredientes:

4/5 tomates maduros, pequeños
2 pimientos dulces
1/4 de gambas peladas crudas
Harissa
2 dientes de ajo
Comino en polvo
Concentrado de tomate
2 huevos
Sal, pimienta
Aceite de oliva

                                       

Elaboración:

Fondeamos una cazuela con aceite de oliva y ponemos a calentar. En este aceite vamos a sofrerir los ajos finamente picados (o los chafamos si tenemos el artilugio al efecto) hasta que comiencen a tomar color. Inmediatamente añadimos los tomates y dejamos freir unos minutos.

Ponemos una cucharita de harissa y un par de cucharadas de tomate concentrado. Movemos para que integren y seguimos con la cocción. A continuación ponemos las gambas y un chorrito de agua. Dejamos que reduzca hasta que el conjunto comience a espesar. Finalmente añadimos los pimientos y el comino en polvo. Pobramos y salpimentamos. 

FotografíaUnos 5 minutos más para quitar la rigidez al pimiento (pero no excesivamente).  Batimos los huevos y los añadimos al guiso, sin mover. Cubrimos y , fuera del fuego, tapamos la cazuela para que cuajen. Pasamos la ensalada a un cuenco y la dejamos enfríar bien antes de servir.